lunes, 15 de diciembre de 2008

A mi hermano




















Ayer vi tus ojos nublarse
cuando de nuevo tu pueblo pisabas
alguien que fue más que amigo
se fue sin decirte palabra
y eso tu no lo perdonabas.

En la amistad no manda la sangre
aunque los dos la mismas llevarais
yo sé que cual hermano apreciabas
pues sus manos tuviste tendidas
cuando de ellas tu necesitaras.

Más el tiempo que heridas curara
no dudes que hará con las tuyas
y aunque nunca su nombre olvidaras
pronunciarlo podrá tu garganta
sin la angustia que ayer demostrabas.

Cuando vuelvas de nuevo a tu pueblo
saluda a las viejas almenas
recorre lo bueno vivido
y abraza de nuevo a tu madre.

Porque el río de la vida sigue
y no hay nada que pueda pararlo
y a nosotros hermano, nos quedan raíces
en el viejo pueblito que espera
que no queramos jamás olvidarlo.

Mayo 1997

Ojos sin luz

Si mis ojos luz no vieran
¡cuantas cosas perdería!
no sabría que son flores
ni la hierba, ni las aves
ni el cielo azul, ni los árboles
ni la espuma de los mares.

Si mis ojos se cegaran
no vería la alegría
en las pupilas de un niño,
la ternura en las del viejo,
el temor en animales
y en los de madre, cariño.

Si mis ojos ciegos fueran
no distinguiría el sol
las estrellas, ni la luna
ni las bellas mariposas,
podría yo ver volar
y contar una por una.

Si mis ojos no pudieran
a los suyos dar calor
no podría yo entender
porque su mirada basta
para derretir el hielo
o para el fuego encender.

Si mis ojos todo ven
dime tú amiga ciega
si todo eso a te falta
¿Por qué sonríes sin verme?
¿Por qué me siento tan triste
mientras canta tu garganta?

14-01-1996

Isabel





















Tu no fuiste la mujer
que me tubo allá en su seno
pero cual ella cuidaste
que mi cuerpo y mi alma
fueran por el buen sendero.

Cuantas noches me velaste
y con cariño sincero
lograbas que el dolor se fuera
lejos de las que querías
como a hijo verdadero.

Todo me lo enseñaste
lo que sé a ti te debo
y al dejarme comprendí
que el vacío que dejaste
no llenaré de nuevo.

De mis hijas fuiste abuela
y aunque tú nietas tenías
para ti fueron “tus niñas”
que hasta el final fueron fieles
a todo lo que las querías.

Te acompaña mi recuerdo
allí donde tu estés
yo nunca te olvidaré
y si en vida me quisiste
ahora….. me esperarás.

18-11-1996

Hermana





















Desde que yo recuerde
siempre has estado a mi lado
casi como una sombra
en lo bueno compartiendo
y en lo malo ayudando.

Mil problemas hemos tenido
y otros tantos faltarán
pero nunca me has fallado
y siempre en ti he encontrado
apoyo incondicional.

A mis hijas les has dado
el cariño sin despecho
y un poco ellas han sido
lo que el destino no quiso
entregarte por derecho.

Si siempre juntas estamos
y nos necesitamos tanto
a pesar de los pesares
no dejes nunca que nadie
logre jamás alejarnos

Si algún día Dios no quiera
la razón nubla mi mente
acércate a mi hermana
léeme estos pobres versos
y yo volveré a quererte.

Noviembre 1996

Botxito (a tu Casco Viejo)




















Dicen que no eres bonito
pero si, tan entrañable
que el que pasea tus calles
se llevará tu recuerdo
por jovial, cálido y noble.

Tus calles no son muy amplias
tu ría tampoco es azul
de gris presume tu cielo
más tu gente, lleva el sello
que sólo puedes poner tú.

Tus taskas las más alegres
los más nobles txikiteros
que en medio de su poteo
le rezan a nuestra “Amatxo”
a la que todos queremos.

Con la más selecta cocina
nos podemos deleitar
y el mejor vino del mundo
del que disfrutar sabemos
y entre amigos degustar.

Recias casas blasonadas
de tu historia hablarán
y el “Arriaga” tan coqueto
incombustible y sereno
el teatro perdurará.

“San Antón” dio nombre al puente
que es tu escudo y es señal
de que la villa fue grande
y nos recuerda que es símbolo
que debemos conservar.

La ría que te rodea
celosa de tu gloria está
más los “tximbos” velaremos
para que aunque se desborde
no consiga tu huella borrar.



A Euskadi

Un tren me trajo de lejos
en tierna edad llegué a ti
me adoptaste como a un hijo
y aunque no olvidé mis raíces
con mi amor correspondí.

Al llegar a tus lugares
muy pronto yo descubrí
el color verde del monte
también tus aguas azules
y, el frío de la niebla, el gris.

Poco a poco tus colores
se fueron grabando en mí
sobre mi piel como a fuego
como se marca a lo propio
y así me sentí de ti.

Compañero de esta tierra
para vivir encontré
le diste cuna a mis hijas
y deseo que los de ellas
aquí vengan a nacer.

Tu bandera es mi bandera
tu lengua intento aprender
tus lugares yo venero
y tus canciones canto
con toda el alma que sé.

Cuando me tenga que ir
y yo ya no pueda amarte
si lejos de Euskadi quedo
quisiera que un poco mío
sirviera para abonarte.

Octubre 1996

jueves, 11 de diciembre de 2008

Villegas















Iglesia de mi Villegas
hoy vuelvo de nuevo a verte
con tu torre, tus almenas
seria, sobria y siempre fuerte.

Cuando mis ojos se abrieron
allá estabas tu vigilante
tus palomas me acunaron
con su murmullo constante.

Cuando el calor del estío
caía cual puro fuego
tu dabas sombra a mi cuna
y así aliviabas mi sueño.

Luego me fui a otra tierras
otras campanas había
más las tuyas saludaban
cada vez que yo volvía.

Si entre los verdes trigales
me perdía jubilosa
la llamada de su voz
me hacía volver a casa.

Cada vez que un labrador
con su arado se iba al cielo
con sus sones lastimeros
se sumaban así al duelo.

Si los negros nubarrones
con la piedra amenazaban
con su vigorosa voz
de tus campos alejaban.

Si algún día su llamada
con consigue a ti atraerme
tal vez me haya ido muy lejos
tal vez para allí quedarme.

27-09-1996